Autoría: Laura Ibáñez Castejón

Fecha: Martes, 03 de noviembre de 2026

El cañón del Sangal esconde otros sueños que no tienen nada que ver con megaobras de infraestructura hídrica. Uno de ellos es el que encarna Casa Qinti Eco Lodge, ubicado en la carretera a Combayo. Promovido por la obstetra Katia Villar Quevedo, junto a su compañero, el médico psiquiatra Percy Bazán Carrera, este “laboratorio social” ofrece una experiencia terapéutica y de turismo de naturaleza en la misma orilla del río Chonta.

Katia Villar Quevedo (Cajamarca, 1978), activista desde los 16 años por los derechos de mujeres, niñas, niños y adolescentes y por los derechos de la naturaleza, no solo ha creado un acogedor hospedaje para que las personas puedan sanar y estar en calma. En Casa Qinti Eco Lodge, más de diez especies de aves, entre las que se encuentra el amenazado cometa ventigrís, encuentran su refugio y alimento.

¿Cómo nace Casa Qinti Eco Lodge?

Este espacio nace de un sueño con mi compañero hace 14 años. Nosotros buscábamos un espacio que nos permitiera generar, a la vez, un lugar donde las personas pudiéramos sanarnos. Cuando llegamos acá, nos enamoramos de esta montaña que nos acoge y que abraza este lugar que se llama Condortanga[1] y que está lleno de una maravillosa flora y una fauna increíble. Cuando nos comentaron que este era el territorio donde habita el cometa ventigrís nos enamoramos más. Pensamos que este era un lugar perfecto para trabajar, no solamente porque es hermoso, sino porque tenemos la posibilidad de cuidar este espacio.

¿Cómo ha ido creciendo este sueño?

Cuando llegamos, solamente había pasto para las vacas y nada más. Antes que nada, decidimos amarrar la montaña con sus propios árboles, tenerle mucho respeto, aprender mucho de ella. Luego, decidimos recuperarla. Para eso, íbamos a la montaña de enfrente, traíamos plantas y las empezábamos a sembrar.

Cuando comenzamos a construir decidimos hacerlo respetando los espacios de la naturaleza. Por eso, los caminos son un poco intrincados, porque no queríamos botar los árboles. Tienen tantos años acá y han estado antes que nosotros, ¿por qué vamos a tirarlos?

Dentro de la casa hay una piedra enorme, que tiene historia. La gente dice que ha caído del cielo. Otros dicen que ha caído de la montaña. No importa de dónde viene: esa piedra estaba ahí antes que nosotros. Cuando empezamos a construir, los ingenieros nos decían: «Hay que dinamitar esa piedra y hay que cortar todos esos árboles de arriba para que usted tenga una buena cochera». Nosotros dijimos: «¡No, por favor, no! Queremos hacer todo, pero no queremos ni cortar los árboles ni dinamitar la piedra”. Eso lógicamente te tarda las cosas, pero las hace muy gratificantes. Así, este espacio fue creciendo de a poquitos con una plantita, con otra plantita, con otras cositas.

Yo tengo la dicha de dormir acá todos los días. Duermo mirando al cielo, literalmente. Veo las estrellas todas las noches cuando me lo permite el cielo. Veo la luna y el sol en las mañanas. Escucho el río a diario. Lo mínimo que puedo hacer a cambio es cuidar este espacio y hacer ver que las personas somos bienvenidas acá, siempre y cuando lo cuidemos.

Existe una estrecha vinculación entre Casa Qinti Eco Lodge y el cometa ventigrís. ¿Qué representa esta ave para el sueño que ustedes han construido en este espacio?

Para nosotros, el cometa ventigrís, el quinde, es un símbolo que nos ayuda a pensar cómo nos estamos comportando con esta maravillosa tierra en el poco tiempo que la habitamos. Pese a que el cometa ventigrís está en los cuentos de los niños, en los sueños de los viejos, en las historias de nuestras abuelas y abuelos, de la gente del campo, hemos ido depredando todo su alimento con quemas que se hacen en los cerros, con el crecimiento mismo de la población. Ahora está en peligro de extinción. ¿Por qué estamos tratando así a esta ave que es tan importante para nuestra cultura y para nuestra historia? La hemos convertido en parte de nuestro logo y parte de nuestro trabajo consiste en preservar su espacio. No nos consideramos dueños de este espacio. Somos sus guardianes.

¿Cuál es la filosofía que se encuentra detrás de Casa Qinti Eco Lodge?

No veo a Casa Qinti ni como un hospedaje ni un emprendimiento. Para nosotros, es una suerte de laboratorio social. Tenemos un centro neuropsiquiátrico en Cajamarca [Centro Neuropsiquiátrico Quinti Sonqo], que es liderado por mi compañero, donde trabajamos todo lo referente a salud mental desde una perspectiva holística, integradora y de última generación. También tenemos Casa Qinti. Entre ambos espacios, trabajamos una sola filosofía de vida.

Nosotros decimos que la persona, para que pueda hacer un proceso terapéutico, de sanación o de bienestar, tiene que volver a reconectar con su cuerpo, con la gente que le rodea, con la naturaleza y con lo sagrado. No hay forma de sanarse desde la cosmovisión andina si es que no volvemos a reconectar con esas cuatro dimensiones.

Entonces, es un lugar pensado, en primer lugar, para atender la salud mental y el bienestar de las personas.

Una persona puede llegar por dos medios: por el centro neuropsiquiátrico que está en Cajamarca como paciente o porque le pasaron la voz y quiere ser partícipe de un proceso terapéutico. Los procesos terapéuticos no son de un día. Son procesos. Se les informa qué es lo que vamos a hacer. Se les cuenta también por qué esta filosofía. Luego de eso se utiliza una serie de herramientas de salud mental para que las personas puedan reconectar con estos procesos. Hacemos actividades con la naturaleza. Les enseñamos evidencias. Ahora hay terapéutica con la naturaleza. Hay hasta horticultura terapéutica. Hay tantas cosas por hacer en la naturaleza que cuando las personas llegan lo que nos suele faltar es tiempo para todo y casi siempre se quieren quedar.

Desde hace dos años también están recibiendo visitantes.

“Sin querer queriendo”, Casa Qinti se había convertido en la casa del cometa. Venía gente que subía al cañón [de Sangal] y decía: «No podemos ver al cometa. Casi no lo vemos». Sin embargo, aquí estaba porque el cometa tenía su comida. Entonces, se nos vino la idea de que podría ser también un hospedaje para ellos o para quienes quieren pasar un momento familiar muy en calma.

Me gustaría que, en diez años, en Casa Qinti podamos tener la posibilidad de sentir que no estamos acabando con todo, que tenemos una esperanza para sanarnos

Las personas que visitan Casa Qinti Eco Lodge nunca se van del todo…

Las personas que hacen algún proceso o que se hospedan siempre vuelven. Hace poco más de dos años, hicimos un proceso terapéutico para mujeres sobrevivientes de violencia y familiares de personas desaparecidas. La mayoría fueron peruanas y cajamarquinas, pero hubo dos personas que vinieron de Francia. Una de ellas había perdido a su hijo hace 18 años en la selva y continuaba buscándolo. En el último día, pidió hacer un funeral con la foto de su hijo y decidió no buscarlo más. Decidió eso por toda la fuerza de las otras mujeres que estaban acá. Hasta el día de hoy, sigue ayudando a otras mujeres peruanas, aunque está en Francia. Y todo eso pasó acá.

Hasta ahora tenemos contacto con ellas. Nos escriben. Nos envían gente. Muchas de ellas vuelven, a veces con sus familias, a hacer otras cosas. Algo pasa acá que nunca se rompe el vínculo.

En este sentido, ustedes, en Casa Qinti Eco Lodge, han creado un paralelismo entre las comunidades humanas vulnerables y el cometa ventigrís. ¿Por qué?

Pensamos que violentar a una mujer es matarla o solamente pegarle al igual que pensamos que violentar al cometa es desaparecerlo. ¡No es así!

Violentar a una mujer también es no permitirle estudiar o hablar, obligarla a embarazarse y a parir, a quedarse en la casa porque es su labor, a soportar golpes. Es quitarle la posibilidad de abrir sus alas, desarrollarse e irse a donde quiera. Eso mismo hacemos con el cometa. Cada vez lo estamos atrapando más porque vamos depredando su comida y se va haciendo más reducido su espacio. Como a las mujeres, los estamos cercando. Al campesino también se lo cerca, porque con esto de que hay presa [de Chonta] o no hay presa, no está pensando ya en construir un poquito más su casita, en mejorar su jardincito porque piensa: “Ya van a venir. Me van a quitar mi casa. Me van a botar”.

Casa Qinti Eco Lodge se levanta en la ribera del mismo río sobre el que se proyecta construir la presa de Chonta. ¿Qué impactos considera que podría haber?

Yo reconozco que no soy experta, pero soy una persona que vive acá y que conoce el río, el lugar, las aves, las personas, los animalitos, las plantas. Definitivamente, por lógica, si cierras un canal, dejas que baje menos agua. El agua no va a ser la misma. La calidad del agua embalsada va a ser completamente diferente a la calidad del agua corriente. El lugar donde va a hacerse el embalse va a tener que cortar con todas los animales, las plantas y, por ende, el alimento de las aves. Es una zona de embalse: va a tener que quedar inundada. Se va a destruir todo eso. ¿Qué va a pasar con las quebradas, con los riachuelos que llegan al río? Se pierden todos. ¿Cuántos riachuelos vamos a perder? ¿Cuántas quebradas?

Además, afecta el vínculo social de este territorio: al haber un embalse, separas a toda la gente. El tejido social se rompe. Eso no lo miramos.

Violentar a una mujer es quitarle la posibilidad de abrir sus alas, desarrollarse e irse a donde quiera. Eso mismo hacemos con el cometa

Desde su experiencia, ¿cree que se va a afectar el hábitat del cometa ventigrís?

Tengo un dolor en mi corazón porque sospecho que, si esa presa se hace, ya no vamos a ver al cometa. Ahora mismo es difícil verlo por los trabajos de la carretera [Otuzco-Combayo].

Pero no solamente perdemos al cometa ventigrís. Perdemos parte de nuestra historia y parte de la historia de la gente que vive acá. Empezamos a afectar hasta la propia identidad de las personas de acá. Para ellas, el cometa ventigrís es un símbolo. Crecen con él.

¿Cómo se sienten quienes habitan este lugar en referencia a la construcción de la represa?

Como pobladores y pobladoras de esta zona, sentimos que cada vez que hablan de la presa de Chonta solamente es por cuestiones políticas. Nosotros vemos que presentan estudios que un día dicen que se aprobó, otro día dicen que se negó y otro día de nuevo dicen que se aprobó. Así sucesivamente.

La población misma se pone en estrés. Algunos dicen: «Ya salió la presa de Chonta. Ahora nos van a quitar nuestros terrenos” o “Ahora van a venir acá y nos van a sacar». Luego dicen: «No, ya no va la presa”. Luego otra vez sí. La gente no hace nada porque dicen que ya va a venir la presa, lo van a destruir todo, nos van a comprar la tierra. Hay mucha gente que está de acuerdo porque piensan que les van a dar trabajo, como con la carretera. Pero hay mucha gente que no, porque dicen que les van a quitar sus tierras. Pero la mayoría de gente no sabe. No sabe la zona de embalse ni cuáles van a ser las zonas afectadas ni en qué les va a perjudicar o beneficiar. Conflicto social va a haber aquí si no se hacen bien las cosas.

Entonces, ¿considera que la presa se está planificando sin licencia social suficiente?

La gente me dice que la presa de Chonta tiene daño de origen porque la población no es consultada. La presa no necesita solamente un buen expediente técnico. Necesita un compromiso social.

Yo no he visto que en el estudio presentado hayan explicado cómo se va a afectar el agua después. Yo no lo sé. Aquí no han venido. Debería de haber una mesa donde realmente dialoguemos con técnicos y técnicas que sepan sobre el agua, el desarrollo sostenible y que quieran trabajar con la población para solucionar problemas tan críticos como son el agua, los residuos sólidos, la pérdida de nuestro planeta, el cambio climático. Porque, si no, la presa no va a solucionar nada.

¿Cómo podría desarrollarse este territorio de una manera equilibrada y sostenible?

El cañón del Sangal tiene un montón de oportunidades. Se puede generar un corredor turístico para la observación de aves donde se puede crear trabajo para todas las personas que estamos acá, que no somos tantas. Un trabajo que tenga que ver con su territorio y su cultura. Es una forma de trabajo supersostenible que le puede durar a los hijos de los hijos de los hijos. Puede mover guías locales y alimentación con productos locales porque esta tierra maravillosa produce tantas cosas: menestra, miel de abeja, verduras. El potencial de esta zona es increíble. Lo más bonito de esto es que genera educación no solamente para este espacio, sino que esos turistas que llegan a hacer estas experiencias en espacios ecoturísticos, de regeneración, de cuidado, se van pensando distinto.

¿Cómo imagina a Casa Qinti Eco Lodge dentro de diez años?

Veo a Casa Qinti con muchas personas de acá, generando trabajo para ellas. Espero con todo mi corazón que haya gente haciendo procesos y gente quedándose acá. Me gustaría que, en diez años, en Casa Qinti podamos tener la posibilidad de sentir que no estamos acabando con todo, que tenemos una esperanza para sanarnos nosotros y que, junto con nosotros, se sane la pacha y todos nuestros vínculos con las personas que amamos. Que las personas podamos llegar acá y desvestirnos de esa vaina que tenemos de sentirnos lo más importante del mundo. Y saber que aquí podemos recuperarnos porque nos sentimos igual a un árbol, igual a una planta, con el mismo respeto.


[1] Del quechua: cerro que se resiste al cóndor.

Artículo aparecido originalmente en la revista Trece Voces – Edición especial: Chonta va porque va. ¿Sueño o fantasía para Cajamarca?-Mayo / Junio 2026. Accede aquí a la revista completa.