Junto a otras cuatro compañías, DuPont es acusada de fabricar y vender productos con sustancias químicas contaminantes bajo su conocimiento y sin advertir a quienes los consumían.

Autoría: Laura Ibáñez Castejón
Fecha: Viernes, 14 de agosto de 2026
La demanda sostiene que las empresas habrían fabricado, comercializado y vendido a sabiendas productos de consumo que contendrían estos productos tóxicos para la salud humana. Así pues, no habrían dado advertencias adecuadas a sus consumidores y les habrían engañado sobre los riesgos de exponerse a los mismos. Todo ello, además, habría contribuido a la dispersión de este tipo de contaminación en el medio ambiente.
Entre las evidencias aportadas por la demanda, DuPont habría monitoreado secretamente a 50 de sus empleadas expuestas a uno de sus productos con PFAS en 1981. Así, habría detectado que dos de siete empleadas embarazadas habrían tenido bebés con defectos de nacimiento en los ojos y las fosas nasales. Sin embargo, la compañía habría abandonado el estudio sin informar a las trabajadoras de sus resultados y habría continuado con la producción de estos insumos. Por su parte, las investigaciones realizadas por 3M habrían descubierto la presencia de PFAS en muestras de sangre de empleados y público en general ya en la década de 1970. Si las acusaciones quedan demostradas, la contaminación provocada por las multinacionales con sustancias químicas tóxicas se habría prolongado a lo largo de varias décadas.
Como manifiesta James en relación al resultado que espera con la demanda: “Durante demasiado tiempo, nuestras comunidades han asumido injustamente los costos de proteger a la población frente a estos productos químicos tóxicos persistentes […] y de limpiar la contaminación que generan. Me aseguraré de que las empresas responsables de la contaminación por PFAS rindan cuentas”.
El peligro de las PFAS
Los agentes químicos conocidos como PFAS no son algo ajeno a la vida cotidiana. Empezaron a utilizarse a partir de la década de 1940. Actualmente, se utilizan en una amplia variedad de productos e industrias. Entre otros usos, se emplean en el sector textil para fabricar prendas impermeables, alfombras y tejidos resistentes a las manchas; en envases alimentarios; y en productos como espumas contra incendios, pinturas y utensilios de cocina antiadherentes
De acuerdo con la Agency for Toxic Substances and Disease Registry (Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades), “debido a su uso generalizado y su persistencia en el ambiente, las PFAS se encuentran en la sangre de las personas y los animales en todo el mundo, y están presentes en niveles bajos en una variedad de alimentos y en el entorno”. Como prosigue la misma institución: “Algunas PFAS se pueden acumular en las personas y los animales con exposiciones reiteradas a lo largo del tiempo”.
Debido a su persistencia en el medio ambiente y la dificultad para degradarlas, se conoce a las PFAS como químicos eternos. En este sentido, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) estadounidense señala que algunos de los químicos incluidos en el grupo de PFAS, las PFOA y PFOS “pueden causar efectos adversos en los sistemas reproductivos e inmunitarios, así como en el desarrollo, y en órganos como el hígado y los riñones”.
DuPont y Chemours, de nuevo en el ojo del huracán
Esta no es la primera vez que DuPont y Chemours se enfrentan a acusaciones vinculadas con la contaminación del ambiente y el perjuicio a la salud humana por el uso de PFAS en Estados Unidos. En 2017, las multinacionales alcanzaron un acuerdo millonario (US$670,7 millones) para resolver las aproximadamente 3.550 demandas por daños personales provocados por la exposición al PFOA procedente de su planta en Washington Works (West Virginia). Ninguna de las compañías admitió su responsabilidad en los acuerdos firmados. Es preciso señalar que Chemours es una escisión de DuPont, compañía de la que se separó en 2015 y a la que sucedió en esta parte del negocio.
El caso ganó notoriedad internacional y fue llevado a la gran pantalla en la adaptación cinematográfica titulada Dark Waters (El precio de la verdad), estrenada en 2019 y protagonizada por Mark Ruffalo.
DuPont y su relación con la industria minera peruana
Como informaba en mayo de este año el diario Gestión, la multinacional estadounidense habría crecido en el sector minero peruano. En concreto, DuPont se encuentra en este mercado a través de la comercialización y venta de equipos de protección personal (EPP) para las empresas extractivas.
Según comentaba su gerente comercial para Sudamérica, Javier Subirain, en el citado diario, DuPont “cerró el primer trimestre de 2026 en Perú con un crecimiento de un dígito alto” en el rubro de la distribución y venta de EPP. De acuerdo con la misma fuente: “La expectativa de la multinacional es crecer a doble dígito este año debido a los productos de la industria minera que vienen traccionando por la demanda de los minerales”, propiciado por un contexto de puesta en marcha de nuevos proyectos mineros que, previsiblemente, incrementará la demanda de EPP.
La autorregulación de las industrias en duda
Curiosamente, DuPont ha formado parte de los procesos de autorregulación que incumben a las empresas extractivas. Así, fue una de las 14 compañías signatarias iniciales del Código Internacional para el Manejo del Cianuro para la Fabricación, el Transporte y el Uso del Cianuro en la Producción de Oro, conocido comúnmente como Código de cianuro. Este estándar internacional establecido en 2002 y confeccionado bajo la égida del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), es un programa voluntario de certificación para las compañías involucradas en la producción de oro que emplean cianuro en sus procesos, así como para las empresas que producen y transportan la sustancia.
Tanto en 2006 como en 2009 y 2013 las instalaciones estadounidenses de producción y empaquetado de cianuro de DuPont fueron certificadas por su cumplimiento del Código de cianuro. Tras la escisión de Chemours, las instalaciones continuaron certificándose en 2016 y 2020 bajo la nueva compañía. Cabe precisar que las auditorias que velan por el cumplimiento del mencionado código se realizan cada tres años.
Además, en 2010, las cadena de suministro de transporte de cianuro de DuPont en Perú, integrada por empresas contratadas por la multinacional para transportar la citada sustancia, también fue certificada bajo el mismo estándar.
El Código de cianuro no es desconocido para las extractivas que operan en Cajamarca. Así, Yanacocha ha recibido dicha certificación en seis ocasiones: 2008, 2011, 2015, 2018, 2021 y 2025. Cabe precisar que, de acuerdo con la investigación Main gold mining companies using cyanidation leaching processes in Peru {Principales empresas mineras de oro que utilizan procesos de lixiviación por cianuración en Perú}, presentada en la LACCEI International Multi-Conference for Engineering, Education, and Technologyen 2023, dos de las principales empresas productoras de oro que emplearon el proceso de lixiviación por cianuración en 2021 se encuentran en Cajamarca, la ya citada Yanacocha y Shahuindo.
Las certificaciones voluntarias a las que se puedan someter las empresas mineras no eliminan, sin embargo, la necesidad de fiscalización pública. En 2003, la Auditoría ambiental y evaluaciones ambientales de las operaciones de la Minera Yanacocha en Cajamarca – Perú revelaba la presencia de concentraciones relativamente altas de cianuro en aguas que habían sido descargadas por los subdrenajes de las canchas de lixiviación. Además, señalaba: “Contaminación de acuíferos por rotura del sistema de impermeabilización de las canchas de lixiviación en concepto del equipo de Auditoría y Evaluación Ambiental, actualmente este riesgo es significativo teniendo en cuenta, por una parte, que el sistema de impermeabilización es vulnerable, no dispone de un sistema eficiente de detección y control de fugas y puede no ser reparable y, por otra parte, que tampoco existen análisis de contingencia específicos para cada una de las canchas, que demuestren las posibilidades de control oportuno de eventuales fugas y de la eventual contaminación de los acuíferos” (p. 299).

Datos de la cantidad de cianuro importado en Perú entre 2006 y 2026.
Elaboración: Jorge Chávez Ortiz. Fuente: Nota tributaria y aduanera. SUNAT
Cuando la autorregulación no basta
El caso de DuPont y el resto de empresas demandadas pone de manifiesto que los intentos de las compañías por autorregularse no siempre son suficientes. Si bien pueden adherirse voluntariamente a determinados estándares y cumplir con ellos en algunos de los procesos que implica su actividad, ello no garantiza que prevengan todos los riesgos asociados a sus actividades. Es por ello que la legislación sigue siendo clave para forzar a las empresas a cumplir sus obligaciones ambientales y para establecer mecanismos eficaces de fiscalización, sanción, mitigación y reparación.
La prevención y la justicia no pueden quedar en ningún caso en manos de la buena voluntad de las empresas. Se necesitan instituciones públicas sólidas, capaces de fiscalizar, sancionar y garantizar la reparación de los daños cuando sea necesario.